Concurso de microrelatos Calle del Sol 2015

A continuación se presentan los dos relatos que he enviado como participante del VIII concurso de microrelatos Calle del Sol. En mi caso estan basados en dos fotografías pertenecientes a la serie ganadora del concurso de fotografía del año pasado. Los textos no podían sobrepasar las 150 palabras.


Billete de ida

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Observó la muerte entre sus manos, el cielo ya le esperaba arriba.

Toda una vida recto como una viga, sosteniendo la divina estructura, sin queja alguna. Había renunciado a todos sus sueños de adolescencia: las chicas bonitas, ser una estrella del rock, las copas y trofeos que se reparten en la barra de un bar los viernes y sábados noche, un Cadillac descapotable para dejarlo todo atrás…

Entonces dudó. Se preguntó si no habría sido mejor vivir en vida que esperar a un reservado tras la muerte; si todo lo que había dejado sin hacer en el camino le volvería más tarde como un boomerang o se alejaría por el cielo como una cometa sin dueño.

No existía tanta diferencia entre aquel cráneo y él: faltos de existencia y llenos de vacío; faltos de convencimiento y llenos de fe; faltos de vida y llenos de muerte.

Huérfanos

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La noticia estaba en todos los telediarios de la mañana. Todos estaban en shock, se habían enterado por la radio, difícil desayuno. Podías sentir a kilómetros el miedo en los hilos de voz que se susurraban entre ellos para atarse juntos a una gran cruz de madera. Aquella ola era demasiado grande como para que ninguna fortaleza milenaria levantada sobre papel de fumar le pudiera hacer frente.

-¿A quién rezar cuando ya no hay esperanza?

Tanto tiempo meditando y no se habían parado a pensar en ello; daba igual, tampoco habrían encontrado una respuesta en sus manuales, no hay mayor ciego que el que siempre mira igual.

La ciencia lo había conseguido: Dios no existe.

-La vida sigue pero… ¿Qué va a ser de nuestra existencia? Se preguntaron.

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